Brasil: bajo el radar de Trump

 


Brasil mantiene una postura pragmática ante las amenazas arancelarias de Trump. El gobierno de Lula, con Fernando Haddad y Geraldo Alckmin al frente del equipo económico, prefiere esperar a que las medidas se implementen antes de reaccionar, destacando que la balanza comercial favorece a Estados Unidos, con importaciones brasileñas de $38 mil millones frente a exportaciones de $36.9 mil millones en 2023.

El etanol brasileño, exportado principalmente a California por sus bajas emisiones, sería uno de los productos más afectados por potenciales aranceles. Actualmente, EE.UU. impone un arancel de solo 2.5% sobre el etanol brasileño, mientras Brasil aplica uno del 18% a las importaciones estadounidenses. Esta asimetría es precisamente lo que Trump cuestiona, aunque el impacto real sería limitado ya que Brasil exporta menos del 1% de su producción de etanol a EE.UU.

Otros productos brasileños vulnerables incluyen el mineral de hierro, acero, carne, café y preparaciones alimenticias. Trump podría invocar la Sección 338 de la Ley de Comercio de 1930, que permitiría imponer aranceles de hasta el 50% a importaciones de países que "discriminen" el comercio estadounidense.

En este contexto, Brasil enfatiza la necesidad de reciprocidad en las relaciones comerciales, señalando que de los diez principales productos que exporta a EE.UU., cuatro tienen arancel cero, mientras que ocho de los productos que importa desde EE.UU. también están libres de aranceles.

 


El caso del acero y el aluminio

Los aranceles impuestos por Estados Unidos al acero y aluminio han generado inquietud en Brasil, un importante proveedor de estos metales a EE. UU. Esta medida podría perjudicar la economía brasileña, en particular a su industria siderúrgica, ya que Brasil es el segundo mayor exportador de acero a EE. UU., después de Canadá. En 2024, las exportaciones brasileñas de acero a EE. UU. alcanzaron los 4,08 millones de toneladas, una parte considerable del total. Los aranceles del 25% sobre el acero y el aluminio podrían aumentar los precios de los productos brasileños en el mercado estadounidense, lo que afectaría su competitividad y ventas. El gobierno brasileño ha manifestado su desacuerdo y busca negociar en lugar de tomar represalias directas, considerando cuotas comerciales como alternativa para mitigar el impacto. La industria del acero en Brasil teme un golpe significativo, ya que casi la mitad de sus exportaciones se dirigen a Estados Unidos, lo que podría afectar tanto a las grandes empresas como a la cadena de suministro y sectores dependientes como la construcción y la manufactura.

 

El ejemplo indio

Modi tiene preparadas varias propuestas para presentar al presidente estadounidense con el objetivo de suavizar posibles restricciones comerciales. Entre ellas se encuentran el incremento en la compra de gas natural licuado, vehículos de combate y motores a reacción. Además, las autoridades indias no descartan negociar acuerdos sobre exportaciones agrícolas de Estados Unidos a la India, inversiones en energía nuclear y reducciones arancelarias en al menos una docena de sectores, como la electrónica, los equipos médicos y quirúrgicos, y los productos químicos. Trump no tiene consideraciones ideológicas sino transaccionales incluso con sus aliados.



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